Teléfono: 2402 5432 - WhatsApp: 094 999 888 aromasysabores@adinet.com.uy

Cada vez más gente empieza a cuestionarse el modelo evolutivo que hemos venido desarrollando los seres humanos. Cada vez más gente se da cuenta de que esta forma de vida sólo conduce al aislamiento y a la pérdida de importantes valores humanos. Cada vez más gente se siente más a disgusto con la construcción de sus vidas, al notar que no han podido participar en ella. Todas estas inquietudes, buscan acabar con el individualismo a ultranza y buscar formas de vida más humanas, con mayor integración social y con el entorno, en la que podamos alcanzar un desarrollo pleno como personas, como seres creativos que somos.
¿Qué tipo de evolución humana hemos logrado?
¿La evolución científica y tecnológica que hemos desarrollado los seres humanos, se ha desarrollado igualmente en el plano humano?
¿Porqué los frutos de los avances científicos y tecnológicos no son para todos los seres humanos?

Cada siete segundos, una persona desarrolla una enfermedad neurológica en el mundo y, según las previsiones, en 2020 el número de suicidios ascenderá a un millón y medio al año. Los pronósticos en salud mental no son absolutamente alentadores. Según un artículo publicado en la revista científica “Nature”, los trastornos mentales y neurológicos están un 13 % por encima del cáncer y patologías cardiovasculares.

Como siempre, los países más pobres son los que más sufren, ya que tampoco pueden aprovechar de aquellas terapias que si se conocen para dichas enfermedades. De hecho, el 83 % de las naciones de bajos ingresos no tienen fármacos para dichos trastornos y el 25 % no tienen medicamentos antipilecticos. Siendo que el campo de la investigación y la industria farmacológica han tenido un avance y desarrollo muy destacado (y ganancias millonarias), sus logros no son de acceso a los seres humanos de todo el mundo.
La distribución de los recursos es muy desigual. Esto lo afirma el científico, profesor Abdallah Daar, científico del centro para la salud global de la Universidad de Toronto (Canadá).

En el mundo se producen alimentos suficientes para 12 mil millones de habitantes. Y somos 7 mil millones de habitantes.
 
¿Cómo se explica, entonces, que la gente pase hambre, o muera de hambre?

La hambruna no es consecuencia de la sequía u otros factores climáticos…

Para que una comunidad sea sostenible, como la humana, es decir que pueda coexistir en el tiempo conservando e incluso mejorando el espacio que la contiene, no basta con implantar una serie de tecnologías, ni crear estructuras políticas y sociales realmente democráticas e innovadoras. Se necesita algo más. Se necesita crear una identidad humana, posiblemente variable, pero capaz de estimular el deseo por la vida, liberando fuerzas integradoras basadas en el respeto, la tolerancia y el apoyo mutuo.

Los caminos espirituales, por su parte, al menos aquellos que no siguen a ningún gurú ni están regidas por una estructura jerárquica predeterminada, nos enseñan a como profundizar, más allá de la razón, en un mundo de afectividades y sentimientos que están en cada uno de nosotros y que compartimos con todos los seres humanos.
Nos enseñan a darnos cuenta, a ahondar en nuestro Ser profundo, a descubrir nuestro Ser común (apacible a veces, conflictivo en otras). Nos enseñan través del trabajo personal y colectivo, a crear corrientes de fuerzas integradoras basadas en el Amor Incondicional.

Al hacernos sentir más cerca de los demás, más fuertes en nuestra confirmada unidad, más seguros de nosotros mismos, se reactualiza al afán de pertenencia a un grupo, a la humanidad. Independientemente de los motivos que cada uno decida para vivir la integración humana, más allá del acercamiento intelectual que permite el acuerdo o el sereno debate sobre contenidos teóricos, se necesita adoptar los instrumentos para dar forma a la corriente que recorre toda la humanidad, algo que permita hablar a los cuerpos en su propia búsqueda de sintonía más allá de la palabra.

Profundicemos en la forma de evolución humana, aquella que esta al servicio del hombre, de todos los hombres, y no por el contrario. Tal vez, procurar que los avances científicos y tecnológicos, estén en igualdad en beneficio de la humanidad toda, sea apostar por un estilo de vida diferente… y si. Comprometiéndose en la práctica en el día a día, sin duda no será sencillo y no exento de dificultades. Vivir con la clara identidad de pertenecer a una raza, la humana, no es más que ser coherente con la vida.

La coexistencia en un mismo espacio solo será posible si somos capaces de agrandarlo en intención. El reto de la humanidad es aprender a convivir en la diversidad, y la Tierra me parece el lugar ideal para dicha convivencia, pues posee en un mismo lugar todos los aspectos importantes para la vida, integrándolos respetuosamente en el entorno natural y apoyando formas saludables de desarrollo.

“Dadle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios (ti) lo que es de Dios (ti)”
Jesús

19total visits,1visits today