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"Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana"
Una frase de Teilhard de Chardin que redescubrió Brian Weiss, nunca más exacta.
La Tierra es una escuela, y cada vida es un grado.
El propósito del alimento es incrementar la calidad de vida, auxiliar a la fuerza y equilibrio corporal y mental.

Ya desde tiempos remotos, muchos maestros nos han venido brindando conocimientos sobre los beneficios reales para la sociedad humana en general, sobre aquellos alimentos que ayudarían mejor a la salud en un camino espiritual.

En el desarrollo y práctica de un camino espiritual resulta de extremada importancia el tema de la alimentación. En Yoga, como sistema holístico, uno de los puntos importantes resulta ser la dieta adecuada.

La Organización Mundial de la Salud y otros organismos, así como numerosos investigadores, comenzaron a dar la voz de alerta: las toxinas que se ingieren con los alimentos cárnicos constituyen un claro peligro. Paradójicamente la principal fuente de toxinas es la que se le considera reina de los alimentos, la de mayor calidad y valor nutritivo: la carne.
Existe un concepto generalizado, muy equivocado por cierto, según el cual ser vegetariano, comer lechuga, zanahoria, semillas y frutas, etc., producirá una persona pálida, anémica y débil. Este concepto no podía estar más lejos de la realidad. Se ha estudiado científica y profundamente que una dieta vegetariana nos permite mantenernos fuertes, ágiles, con mayor resistencia y capacidad mental que aquellos que consumen carne.

Dos preguntas frecuentes con respecto a una dieta vegetariana son estas: ¿Son suficientes los nutrientes? ¿Cómo obtener las necesarias proteínas sin acudir a las carnes? Como así también, que muchas personas piensen que las carnes son ricas en proteínas y los vegetales no.
Estas son algunas de las inquietudes más corrientes que en general muchas personas piensan. Pero no hay nada de que preocuparse, a pesar de las diferentes campañas publicadas y diferentes propagandas que ensalzan las bondades de la carne (vaca, pollo, peces, cerdo, etc.). La carne no sólo tiene los graves inconvenientes que acabamos de ver sino que además ni siquiera es un alimento adecuado y mucho menos fundamental.

Hemos sido condicionados a creer que la carne significa salud, y que el resto de los alimentos son sólo un complemento de ella. Pero esto ha sido afortunadamente refutado, porque se ha probado que las proteínas provenientes de los productos vegetales son igualmente efectivas y nutritivas que las de la carne. Y, en el plantéo de desarrollar un camino espiritual, el hecho de matar, o de ingerir el producto de esa muerte, no es adecuado.

Los granos integrales, las legumbres, los frutos secos, etc., son excelentes fuentes de proteínas no intoxicantes, y sobre todo si se utilizan en las combinaciones adecuadas.
La dieta vegetariana consiste de alimentos pacíficos que se obtienen sin violencia.

¿Quién hubiera dicho tiempo atrás, que los grandes diarios del mundo publicarían noticias cada vez más frecuentes sobre las ventajas ya indiscutidas del NO consumo de carnes? La última que recorrió
las rotativas fue la referida a la proporción entre la ingesta de carnes y el arrollador incremento de enfermedades cardiovasculares.
Muchos se han dado cuenta y se han convertido en difusores y practicantes confesos de una alimentación que ya no incluye cadáveres; entre las tantas razones que podríamos destacar, esta la lentitud nociva del proceso digestivo, en el que perdemos la mayor energía del día, y la acumulación de grasas animales como causa de mortalidad, como destacamos renglones más arriba. Incluso este tema antes no era reconocido, ahora es "vox populi", como la generación de variedad de canceres.
Un importante punto de vista espiritual, se explica en que el animal capta el momento en que está siendo asesinado, y recibe una perturbación energética que le genera violencia, agresividad, dolor, miedo, una carga residual muy dura, y quien la consume, aunque no sea quien lo haya matado, recibe en menor grado, pero de forma inevitable los efectos negativos del acto de la muerte del animal.

La industria en torno al matadero de animales (no solo vacas) es un horror, en ciertos lugares parecen una especie de campos de concentración, como aquellos que lamentablemente supimos conocer durante la segunda guerra mundial, y otros que aún existen… Le estamos haciendo lo mismo al animal y creemos que podemos salir indemnes de crueldades que parecen estar socialmente aceptadas.

George Bernard Shaw dice: "Mientras seamos las tumbas vivientes de bestias asesinadas ¿cómo podemos esperar condiciones ideales sobre la Tierra? El domingo oramos pidiendo que la luz ilumine nuestro camino. Estamos cansados de guerras, no queremos más combates, pero sin embargo nos atiborramos de cuerpos muertos".

El planeta está pidiendo a gritos un cambio, un cambio de conciencia, de compasión, de sentido común, de respeto por la creación. Todo se está volviendo en contra del hombre. ¿Qué le estamos haciendo a hermanos "aparentemente" inferiores, pero con más lecciones de nobleza que muchos seres humanos?

"Siento que el progreso espiritual nos demanda que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de Dios y solo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacia del hombre sobre el animal debería de demostrarse no solo avergonzandonos de la barbara costumbre de matarlos y devorarlos sino cuidandolos, protegiendolos y amandolos. No comer carne constituye, sin la menor duda, una gran ayuda para la evolución y la paz de nuestro espíritu".

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