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Nuestra vida está directamente relacionada a la fuente de energía a la cual accedemos. Y la calidad de nuestra vida, dependerá de la elección que se haga.
Pero pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre ello y lo que significa.
Porque, particularmente viviendo en una sociedad como la nuestra, donde, comer un asado, un pollo, pescado, milanesas, hamburguesas, frankfurters, bebidas gaseosas o comer diferentes tipos de postres, tortas, biscochos o alfajores… Se hace una tarea trabajosa de asumir con responsabilidad.
 
Has notado como en la actualidad del enfermedades que más aquejan a los jovenes son la anorexia, la bulimia, la anemia y la desnutrición, entre otras tantas. Y que las personas entre 50 y 70 años se caracterizan por tener diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, problemas respiratorios, coronarios, vasculares, entre otros tantos.
Pruebas cientificas han demostrado que la mayoria de las enfermedades se deben a la dieta que las personas acarrean a lo largo de sus vidas. Dado que según los investigadores, una buena alimentación es aquella que proporciona equilibradamente los nutrientes, proteínas y carbohidratos que el cuerpo necesita para su buen funcionamiento.
 
Centrémonos en la fuente de energía que elegimos para alimentarnos. Estos alimentos ejercerán un influencia directa en nuestro cuerpo y en nuestra mente, por eso la propuesta de llevar adelante una dieta que consista en alimentos puros, simples y naturales, que se digieren de forma sencilla, sin dejar apenas residuos metabólicos.
Tradicionalmente se ha hablado de que los requerimientos nutricionales se dividen en cinco categorías: proteínas, carbohidratos, minerales, grasas y vitaminas. Si bien esto es cierto, me refiero a la mejora de la calidad de vida en un sentido integral. Ya no solo en fijarnos en la teoría tradicional de las proteínas, las grasas o los hidratos, sino en la frecuencia vibratoria de los alimentos, una nueva concepción de la alimentación que toma en cuenta la parte energética del Ser Humano.
 
Detengamonos un instante a pensar: Mi alimentación, es una cuestión cultural o simplemente de gustos.
No, es mucho más, soy un ser vivo vibracional. Y lo que obtengo de los alimentos no son solo nutrientes, es vibración. Todo lo que me rodea me afecta y también le afecto.
 
Una persona que tiene como principales elementos de su dieta los cereales, vegetales y frutas, será alguien que mantendrá la propensión a estar sano, energético, desintoxicado y con capacidad para enfrentarse a los continuos factores de contaminación ambiental que se encuentran a diario en todo lugar.
Al contrario de una persona que tiene una dieta basada en carne, dulce, sal y todo tipo de grasa de origen animal. Que son, por lo general, personas que mantienen asiduidad a la presentación de sintomatología de enfermedades. En muchos casos, son personas que tienden a ser agresivos, a fatigarse rápidamente, que viven con sueño, pereza y son propensos a contraer todo tipo de virus porque no están bien nutridos y su cuerpo está susceptible a cualquier contratiempo de salud.
 
Evidentemente la vibración del alimento cambia. Y yo soy receptor de esa vibración. Hay que tener presente los alimentos de baja vibración que a diario comemos por simple consumismo, acerbo cultural o gusto.
Alimentarse bien no solo ayuda en la curación de enfermedades sino que las previene.
 
¿Por qué esperar a sufrir diabetes para eliminar los azucares, y especialmente los refinados?
¿Por qué esperar a sufrir de los riñones para eliminar la sal y tomar más agua?
¿Por qué esperar a sufrir un pre infarto para dejar de comer colesterol. o grasas saturadas?

Cuando el alimento se empobrece en su vibración, se le puede llegar a considerar que ya ni siquiera es alimento. Como tenemos que vivir en sociedad, procuremos comer siempre alimentos frescos, que nuestro país nos provee en abundancia. Nuestra salud y bienestar depende de nuestra alimentación, de nuestra elección de la fuente de energía.
 
Es con el paso de los años que se comienza a evidenciar la mala nutrición, pero como me referí anteriormente, los niños, adolecentes y jovenes se están viendo afectados dado que no hay conocimiento sobre los alimentos que se consumen. Siendo la época de la vida donde es mayor la importancia de alimentarse bien, que no es lo mismo que mucho, porque radica allí el futuro del organismo y su funcionamiento. 
No olvidemos que suministrar a nuestro organismo de la fuerza vital, la energía de la vida, nos ayudará a alcanzar un nivel de salud más elevado y una serenidad mental.
 
Antes de lanzar tus tres monedas a la fuente, recodá, que desde que lo mencionó Hipócrates, lo hemos seguido escuchando, el dijo: "somos lo que comemos".

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